Tejido.
La tela de la araña
encarna un sofisticado juego.
En la oscuridad
algo trepa la loma del olvido.
La tela de la araña
dice del tiempo y su labor,
pero no dice de la araña.
Lo mismo
yo
insistiendo en la faena de los días
en el empeño del sofisticado juego
en el tiempo desplazando el deseo
en los besos perdidos
y el corazón cansado
en las manos cuenco
y el corazón plano.
Todo eso,
sin embargo, nada dice de mí.
Hay una omisión
y en la ignorancia de mi nombre
no soy yo
la que teje la tela
la que trepa la loma del olvido.
El Nido
La habitación de Pablo en Isla Negra tiene el aroma del amor seco y la sal marina, la verdad de la infiel escondida en el placar y la boina de la foto sepia de los manuales. Pablo y Matilde nos miran desde el rincón y se ríen de tanta fantasía cargada en nuestras mochilas. Se asoman por las ventanas en vértice y esperan otros maderos de los barcos náufragos. La habitación de Pablo está cansada de recibir curiosos.
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